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Historias de expatriados: Martha en São Paulo

La segunda finalista de nuestro concurso de verano 2016 fue Martha Robbins, quien compartió con nosotros una descripción “sensorial” de su vida como expatriada en São Paulo, Brasil. ¡Enhorabuena, Martha! ¡Echemos un vistazo a su envío!

 

¿Cómo es? Sigue siendo una sensación extraña y te preguntas cuándo dejarás de tener la sensación de estar en un viaje y empezarás a sentirte como en casa. Una de las preguntas que nos suelen hacer es “¿Cómo es?”, así que pensamos que podríamos intentar describirlo.

LA VISTA

Hay muchas cosas bonitas que ver en São Paulo. La ciudad es preciosa y hay una mezcla de arquitectura antigua y muchos edificios modernos. Incluso las zonas de la ciudad que necesitan un lavado de cara son bonitas a su modo. Una de las cosas más bellas de la ciudad es el arte callejero. El arte callejero o, como algunos lo llamarían, grafiti, es una forma de arte que se valora mucho en la ciudad. Incluso las favelas tienen su propio encanto.

EL OÍDO

Aún nos queda mucho para hablar portugués, pero nos encanta escuchar a la gente hablar portugués constantemente a nuestro alrededor. De hecho, sería extraño escuchar a alguien hablar inglés por la calle. El sonido de la ciudad es increíble. Suena un poco como la actuación de una orquesta. São Paulo nunca duerme y siempre pasa algo. Todo el día y, a veces, toda la noche, hay ruido de tráfico, obras, personas hablando y riendo, y cuando llueve, parece que todos los sonidos se amplifican.

EL OLFATO

Nos da la sensación de que a los brasileños les encanta oler cosas bonitas. Usar perfume y colonia no es una cosa menor y, mientras caminas por la calle, es como si pasaras por el mostrador de perfumes del centro comercial, porque casi todo el mundo lleva algún tipo de esencia. A los brasileños también les encanta limpiar; muchas veces en el metro o simplemente por la calle se puede oler todo tipo de productos de limpieza. En los mercados callejeros se puede oler todo tipo de fruta y verdura. A veces se puede oler el río mientras esperas al tren y ese olor no es nada agradable.

EL GUSTO

La comida es increíble. Incluso los alimentos que ya habíamos probado antes saben mejor. La piña está tan rica. Hay una comida llamada pastel al que puedes ponerle dentro cualquier cosa y es deliciosa. La mayoría de barrios tienen Feiras semanales, que son como mercados callejeros en los que se puede comprar todo tipo de comida. Cuando van “gringos”, quieren que pruebes todo, así que pruebas montones de fruta que ni siquiera habías visto antes. Quizás algunos de los sabores más raros hasta ahora han sido el zumo de cajú y el palmeto. Uno de nuestros restaurantes favoritos se llama Sujinho, que literalmente significa “un poco sucio”. Cabe decir que no está sucio y que las hamburguesas son increíbles.

EL TACTO

La cultura brasileña es muy cariñosa y constantemente estás abrazando y besando a personas. Sabes cómo son las barras del metro/tren porque te tienes que sujetar a ellas. Una cosa que nos chocó son las servilletas de aquí; son básicamente papel de cera. Tampoco tocas la comida. La pizza se come con tenedor y cuchillo, y la hamburguesa se sujeta envuelta en una servilleta. No les gusta tocar su comida, probablemente porque acaban de tocar las barras del metro.

Cuando te mudas a un nuevo país, la gente te dice “será lo más duro que harás en tu vida”. Y lo es. Algunas cosas son similares, pero diferentes. También es como una gran aventura. Algo nuevo cada día, un reto que superar. Lo que era tan natural y que no hacía falta casi pensar (comprar verduras, pagar una factura, pedir pizza) ahora requiere mucho tiempo, planificación, encontrar un traductor o Google. Es (y será) lo más difícil que haremos nunca... pero también estamos descubriendo que es una de las experiencias más reconfortantes de nuestras vidas.

Martha Robbins​

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