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    7 Cosas que solo entienden los expatriados

    Convertirse en un expatriado moldea su personalidad en un viaje en el que deberá hacer esfuerzos y afrontar desafíos. Todos los expatriados atraviesan circunstancias muy personales, pero existen ciertos aspectos que casi todos ellos tendrán que experimentar. 

     

     

    Hemos recopilado la lista de las 7 principales cosas que solo los expatriados entienden, no se lo pierda:

     

    1. Los procesos de inmigración pueden ser una auténtica pesadilla

    Desde entender las leyes de inmigración hasta obtener un certificado de antecedentes policiales o solicitar un examen médico completo, los requisitos y todo el papeleo necesario para el proceso de obtención de un visado o un permiso de trabajo pueden ser realmente agotadores. 

    Si usted es uno de los muchos expatriados que han pasado por esto, probablemente desearía que hubiera una forma más sencilla de renovar su visado o que una residencia permanente no le quitara tanto tiempo de espera y de cumplimentación de formularios, por no mencionar los costes.

    La parte buena es que, una vez que haya pasado por el interminable proceso de inmigración y consiga sus papeles, tendrá una increíble sensación de satisfacción personal, una sensación que solo un expatriado puede comprender.

     

    1. Su dieta cambia

    Cuando abandona su país de origen, empieza a echar de menos cosas de un modo que probablemente no habría esperado. Normalmente la comida es una de esas cosas. Encontrar su comida favorita es casi imposible.

    Para la mayoría de expatriados, y dependiendo de su nuevo destino, se convierte en una cuestión de probar algo de comida nueva cuestionable y aprender a amar la cocina local. Si tiene suerte, al final encontrará una tienda de importación especializada que vende los productos de su país de origen.

     

    1. Algunas rutinas pueden convertirse en importantes desafíos

    Cuando acaba de llegar a un país nuevo, la compra de víveres deja de ser algo tan sencillo que podía hacer en unos 15 minutos de su tiempo libre. No solo puede equivocarse de lugar al que ir, sino que puede que se encuentre con que ni siquiera sabe qué debe comprar. Y, una vez que lo ha hecho, puede que se dé cuenta de que en realidad no sabe cómo cocinar lo que acaba de comprar.

    Los expatriados que viven en un país con un idioma con el que no están familiarizados es fácil que encuentren que las cosas más simples sean considerablemente más complicadas: pedir información, comprar la comida que quiera o encontrar un medicamento en una farmacia; de repente estas tareas son todo un desafío.

     

    1. Las cosas se valoran de forma distinta

    La vida del expatriado puede hacerle cambiar algunas de sus prioridades y valorar las cosas de forma distinta: cuanto más se muda, más se da cuenta de que no necesita tener tantas “cosas”, especialmente cuando esas cosas van a suponer el envío de equipaje extra. Al mismo tiempo, se empiezan a valorar realmente las cosas más simples, como la primera vez que se las arregló para pedir una comida en su nuevo idioma.

    De forma similar, mientras que antes ver a un buen amigo o a un familiar no era algo tan importante, cuando se está en el extranjero y alguien va a verle a casa, ese día puede convertirse fácilmente en el mejor día de su vida.

     

    1. No debe darse por sentado que se dispondrá de asistencia sanitaria

    Cualquiera que sea la parte del mundo en la que se encuentre, es esencial asegurarse de tener cobertura médica. Enfermar ya es bastante malo, pero cuando se está en el extranjero puede ser 10 veces peor. Le puede dar la sensación de que padece una enfermedad de la que no había oído hablar antes o se puede encontrar con la incómoda situación de que acude a un médico que no habla su idioma. Además de esto, hay que conocer cómo funciona el sistema de salud en su nuevo destino.

    En muchos casos, los expatriados optan por un plan de seguro de salud internacional que puede aliviar gran parte del estrés al atender sus consultas en un idioma que le resulte familiar y garantizar que podrá recibir tratamiento siempre que sea necesario.

     

    1. Al volver a casa, puede que la gente le vea con otros ojos

    Intente no sentirse ofendido; a ojos de los demás, será una “bendición” poder vivir en algún destino exótico, y las fotos que ha colgado en su red social pueden dar la impresión de que está viviendo una vida satisfactoria.

    La imagen de los expatriados puede estar bastante estereotipada y que se les perciba como personas ricas o sumamente felices. Pero la realidad es que cada persona es un mundo; una persona puede mudarse a otro país por multitud de motivos y experimentar cosas distintas. La vida de expatriado implica luchas que, a menudo, pueden hacer que uno se sienta aislado. Mudarse al extranjero puede implicar una mezcla de emociones, cambios culturales y papeleo, y puede que a los expatriados les lleve algo de tiempo relajarse y disfrutar de forma adecuada de su vida en el extranjero.

     

    1. Al final, merece la pena

    A pesar de todas las dificultades y los momentos duros que ha pasado durante su viaje como expatriado, es posible que sienta que no le habría gustado que hubiera sido de otro modo, y eso, siendo expatriado, merece el esfuerzo. Instalarse en el extranjero te llena de confianza y aporta una gran sensación de logro; te convierte en una persona más adaptable y fuerte frente al cambio y los desafíos del futuro.

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